Nunca te diría esto,
pero desde que te creí más cerca
juré ahogar todos los versos en alcohol
para que no descubrieras mi plan de quererte.
Aguardé desde mi barrera a recibir una señal
con la que abrirme y enseñarte este mar lleno de dudas.
Pasé las noches desde la frontera creando ilusiones,
confundiendo a mi inocente realidad.
Soñar por dos ya me venía pesando,
pero agarrada a una botella
esperaba a que la distancia de nuevo volviera a convertirse
en un par de centímetros,
y que llegaran tus labios a darle más vida a esta locura.
Parecía el momento de comenzar con esta historia
cuando te marchaste y me dejaste dentro de mí,
borrando tu nombre de ella,
dejando tan solo un rastro de recuerdos.
Tampoco te diré nunca esto,
pero eres tan imposible que te sigo esperando.
Así que si algún día descubres mis intenciones,
date la vuelta y córtamelas antes de que me rompan.
Dile a mis pies que vuelvan a iniciar el viaje,
pues se niegan a caminar
si no eres tú quién les llama.
Y yo solamente quiero huir.
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