viernes, 11 de marzo de 2016

Nunca me cuadran las cuentas después de volar.

Por qué centrarme en lo que viví,
cuando puedo echar la vista al futuro
y a los sueños que me quedan por cumplir.
-Pero nadie nos prohibió soñar con volver a cruzar miradas-.

Perdóname, porque si cierro los ojos puedo verte en el lugar de siempre, dispuesta a contar miles de historias repetidas ante un par de oídos intrigados.

Porque te veo conmigo de la mano, cantando a pleno pulmón; gritando que somos una, que hoy tampoco hay nadie que logre separarme de ti.

Porque no he dejado de recordarte cada día con una sonrisa. Aunque el tiempo pase y no estés a mi lado, siempre te tengo cerca.
Como la primera vez que empecé a quererte.