lunes, 13 de junio de 2016

¿Nos falta pista de baile para bailar tu canción?

Hay cambios que dan miedo.
Momentos en los que serías capaz de dar tu vida
por evitar la catástrofe,
pero sólo consigues dejarte el alma
y los nudillos
en un intento desesperado de pedirle a la imaginación que olvide
y pare con su continuo suponer.
También está quien no le teme a los cambios,
porque pueden significar en él un nuevo reto de buscar la felicidad
y encontrarla
hasta en el lugar más inimaginable.

Piénsalo un momento:
Cada paso que damos en el camino lleva consigo un cambio, por muy insignificante que sea;
cada una de nosotras tuvo su cambio,
experiencias que hoy nos hacen estar aquí
y permanecer unidas.

















Quizá no seamos las personas más adecuadas para hablar de valentía
y no tengamos muy claro cuál es la clave para superar miedos,
pero se nos da bien eso de juntarnos
y fugarnos de la realidad
entre risas y cervezas.

Hace un año sabíamos poco más que nuestro nombre
y hoy si nos juntas podemos ser hogar.
O, al menos, cuatro pilares que hasta con miles de defectos,
pretenden sujetarte cada vez que vayas a caer.

sábado, 4 de junio de 2016

Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas y a brillar; que son dos sílabas.

Nunca te enamores de quien usa
poesía
como vía de escape,
porque cada uno de sus versos son como el arma
que, sin disparar,
puede estallar un corazón en mil pedazos.

Pero, sobre todo, evita ser musa
del que sabe desnudar tu cuerpo
y convertirlo en palabras
con tan sólo mirarte.

jueves, 2 de junio de 2016

En la distancia de este mundo incierto, yo saludo a mi suerte.

Errante que huye de los caminos que adornaron su cuerpo con heridas.

Nunca volví a encontrar la valentía suficiente,
ni siquiera el impulso que me empujara al deseo
de echar la vista hacia atrás y volver a recordar la historia
que lleva consigo cada cicatriz tatuada en mi piel.
Prefiero definirme como quien se encontró de frente a su propio final
cuando el presente se le llenó de incendio,
y no tuvo otra opción que correr sin rumbo evitando la catástrofe;
dejando atrás las cenizas con las que decoraba el ayer.

Salí de mi propio fuego y encontré felicidad. Las malas lenguas lo seguirán llamando cobardía.