miércoles, 23 de febrero de 2022

Andar contigo.

La poesía que me conoce,
sabe que en cada uno de tus lunares
se guarda más arte
que cualquiera de los versos
que estas manos temblorosas
te pudieran escribir.

Desde que un cruce de miradas
cambió el rumbo de sus letras,
te vive y se pierde entera,
y ha preferido aprovechar el tiempo
en dejarse morir en el abrazo
que adorna las noches de flores,
que peinar versos para hablar de amor.

Y es que quizá sea eso
lo que esta maldita desatada quería.
Dejar a un lado la ruina,
que siempre fue la protagonista,
y abandonar mi imagen en tu cuerpo,
para observar cómo amanecía de nuevo
entre nosotras dos.

Hacerse entender que lo que siento
es tan cierto
que aún con cicatrices
clavadas en mi espalda,
su poema puede sacar fuerzas
para abrirse en dos,
y los "te quiero" que disparas a mis miedos
ahora son los protagonistas de esta piel.

La misma en la que escribo
que todo valdrá la pena
desde que vivir para mí
lleva de la mano tu presencia.

martes, 22 de febrero de 2022

Una de esas noches sin final.

Bebámonos una vez más,
mi fiel compañera,
y en el supuesto de esta noche eterna
te ofreceré el siguiente trato:
mientras nos curo las heridas de realidad,
tú le pones letra a mi silencio.

Te invitaré al cuarto de sensaciones,
aquí donde el ruido frena al tiempo
y la sospecha es la reina del ambiente,
para clamar el fuego que guardas
cuando se desate esta guerra interna
de rabia y pasión alternas.

Si caemos en nuestra propia derrota
celebremos la lucha por habernos fundido
en esta extraordinaria insensatez,
así como se unen dos corazones desenfrenados
en un escenario de domingo y sombras.

Si llegamos ilesas al alba
sin haber escapado de madrugada
por la rendija donde se cuela la bruma,
habremos vencido al futuro;
y la ira, creyese por momentos protagonista,
se habrá desvanecido en un gemido
que nos proclamará dueñas del ahora.

Pero si las ideas que cuelgan de estas paredes
te obligan a despegarte de la niña
que no fue más que una simple coleccionista
de amores imposibles,
coge nuestra historia y cuéntasela al mar,
que si estos versos valiesen oro
la marea nunca volvería a verte inundada.