Hoy el miedo no me deja articular palabra.
Me niego a buscar felicidad en el caos,
a reconocer que he que ser fuerte
en una lucha constante contra el tiempo.
Me niego a hacerte creer
que mi supuesta valentía
apacigua los malos pensamientos
-cuando sé que es imposible
no sufrir por quien quiero
y hacer oídos sordos a sus quejas-.
No me pidas que dé más de mí,
ni que diga lo que siento
si sólo siento que a cada segundo
pierdo esperanza.
Si parece que la vida
nos llena de trabas;
y que el de arriba
se ha ensañado con nosotros.
No me pidas felicidad
cuando sólo busco protección y tranquilidad.
Cuando únicamente espero que pase la tormenta
y deje el rastro del recuerdo.
Como si se tratara de un mal sueño
y a la mañana siguiente sólo tuviese el deber de olvidarlo.