Abres los ojos, después de tantos años, y te encuentras en medio de la nada.
Estás destrozada, sin fuerzas, como si cada vez que necesitaras alimentarte alguien te hubiese quitado la comida. Casi no pareces tú.
Pero levantas la vista y ves al frente dos puertas.
En una de ellas te ofrecen una bolsa con un poco de fuerza y la oportunidad de cambiar.
En la otra, seguir por el mismo camino; un camino duro pero que bien conoces.
Haces memoria y lo recuerdas; no es la primera vez que estás aquí. Habías visitado este lugar más veces, pero la necesidad de sentir que podías controlar tu vida hizo que eligieras siempre el camino conocido.
Alguna vez escuchaste, sin darle la más mínima importancia, lo que decían de la otra puerta: "Es una senda de lucha y de cambio constante que te llevará a la verdadera felicidad".
A ti siempre te han aterrado los cambios, y lo increíble es que hoy sigas ahí parada, pensando qué hacer.
¿Quién te ha dado el impulso para cambiar en este momento de decisión? Ni tú misma lo sabes, pero decides entrar y todo es nuevo para ti. Quizá demasiado bonito para ser verdad.
Te dan fuerza, sí, pero no te dicen cuándo se va a acabar.
Y ahora te encuentras en el momento crucial, estás en medio del camino con la bolsa vacía y la sensación de que luchas en vano por dejar atrás lo que siempre ha sido tu vida. Una vida llena de problemas, pero una vida que sabías controlar.
Te encuentras perdida y no sabes dónde agarrarte. No quieres volver hacia atrás pero, a veces, es la única salida que consigues ver.
La sociedad con sus insultos te rompió por dentro y, por si fuera poco, en estos momentos no son los encargados de ayudarte; tú eres la única que puede decidir si salir adelante o quedarte en el sitio.
Ya sé que tú no elegiste estar aquí, ni tampoco elegiste ser la dueña de unos ojos tristes y cansados, de una mente repetitiva que casi no te deja dormir.
Son ellos los responsables de tu sufrimiento y, por desgracia, los que cada noche se acuestan con la conciencia tranquila.
Tú sólo eres una marioneta de esos cuatro gatos que nos dan la esperanza de creer que la perfección existe para llenarse los bolsillos de dinero.
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