No te quiero mía,
tampoco te quiero siempre cerca.
Yo te quiero cuando eres libre,
cuando eres tuya.
Sin cadenas.
Y mientras tú sigas con tu vuelo,
yo seguiré buscando en cada mirada
la mirada que me salva.
En una sonrisa,
la sonrisa que sueño que me despierta
cada mañana
-aunque ninguna sea tan especial-.
Pero, si algún día decides aterrizar por aquí,
prometo no cortarte nunca las alas
con las garras de la desconfianza.
Y tratar de admirar tus virtudes y recordarte,
cada mañana,
que cada uno de tus defectos
te vuelven aún más preciosa.
Y mientras tú sigas con tu vuelo,
yo seguiré buscando en cada mirada
la mirada que me salva.
En una sonrisa,
la sonrisa que sueño que me despierta
cada mañana
-aunque ninguna sea tan especial-.
Pero, si algún día decides aterrizar por aquí,
prometo no cortarte nunca las alas
con las garras de la desconfianza.
Y tratar de admirar tus virtudes y recordarte,
cada mañana,
que cada uno de tus defectos
te vuelven aún más preciosa.
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