lunes, 11 de enero de 2016

Te quiero libre y me quiero libre contigo.

No te quiero mía,
tampoco te quiero siempre cerca.
Yo te quiero cuando eres libre,
cuando eres tuya.
Sin cadenas.

Y mientras tú sigas con tu vuelo,
yo seguiré buscando en cada mirada
la mirada que me salva.

En una sonrisa,
la sonrisa que sueño que me despierta
cada mañana
-aunque ninguna sea tan especial-.

Pero, si algún día decides aterrizar por aquí,
prometo no cortarte nunca las alas
con las garras de la desconfianza.

Y tratar de admirar tus virtudes y recordarte,
cada mañana,
que cada uno de tus defectos
te vuelven aún más preciosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario