Hay cambios que dan miedo.
Momentos en los que serías capaz de dar tu vida
por evitar la catástrofe,
pero sólo consigues dejarte el alma
y los nudillos
en un intento desesperado de pedirle a la imaginación que olvide
y pare con su continuo suponer.
También está quien no le teme a los cambios,
porque pueden significar en él un nuevo reto de buscar la felicidad
y encontrarla
hasta en el lugar más inimaginable.
Piénsalo un momento:
Cada paso que damos en el camino lleva consigo un cambio, por muy insignificante que sea;
cada una de nosotras tuvo su cambio,
experiencias que hoy nos hacen estar aquí
y permanecer unidas.
Quizá no seamos las personas más adecuadas para hablar de valentía
y no tengamos muy claro cuál es la clave para superar miedos,
pero se nos da bien eso de juntarnos
y fugarnos de la realidad
entre risas y cervezas.
Hace un año sabíamos poco más que nuestro nombre
y hoy si nos juntas podemos ser hogar.
O, al menos, cuatro pilares que hasta con miles de defectos,
pretenden sujetarte cada vez que vayas a caer.

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