domingo, 10 de abril de 2016

Nunca saber dónde puedes terminar, o empezar.

“Todos llevamos en nuestra mochila un millón de experiencias, y lo raro es no encontrarse con alguien que haya pasado por lo mismo que tú”.

Quizá deba creer en el destino y en el "todo pasa por algo"; o tal vez en la fuerza que me empujó a cambiar y aterrizar por aquí. 

Por lo que sea, hoy me encuentro escribiendo aquello que aún sigo siendo incapaz de decir en persona, con la ligera sospecha de que no soy la única que estos meses ha cambiado la forma de verse y de ver el mundo.

Más de uno ha encontrado su "rincón", el lugar en el que olvidarse de los problemas resulta sencillo.
Ha conseguido ser quien es, sin que nadie le aparte por ello.
Ha comprendido que, a veces, existen personas maravillosas en las que poder confiar.
Ha bailado y se ha reído cual niño, por muy mayor que fuese.
Ha llorado, sin filtros ni vergüenzas.
Se ha llenado de abrazos en los que, si le dejaran, se quedaría una eternidad.

Pero el tiempo pasa volando y ahora es el momento de guardar en esa mochila, además de momentos increíbles, una grandísima formación.
Ahora somos nosotros los responsables de fomentar este espíritu de grupo que hemos creado.


"Estamos preparados para dirigir las miradas al cielo,
evitando que se queden en el dedo.
Estamos aquí para continuar encendiendo luces,
despertando conciencias,
agitando mentes, 
y si para ello tenemos que pintar alguna cara, 
no les quepa la menor duda de que lo haremos".

Gracias.

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