martes, 25 de agosto de 2015

Que no sé cómo hacerlo peor, despacito pero muy mal.

Ahora lo entiendo todo. Después de tantos años con preguntas que parecían no tener respuesta, tuvo que venir la experiencia a contestarlas.
No sé lo que sucedió ni quién tuvo la culpa, pero al final uno de los dos pilares que poco tiempo nos costó crear acabó rompiéndose, y el otro sigue ahí; seguirá ahí de por vida guardando los recuerdos más gratos. No le importa quién venga ni lo imbécil que pueda parecer por ello, únicamente sabe que no habrá otra persona que merezca la pena ocupar esa parte de su corazón.
¿Y por qué es necesario que venga otro? ¿Qué clase de ser egoísta quiere a alguien simplemente para sustituir a quien ya se fue? En este tiempo me he dado cuenta de que cada persona que llega a tu vida aporta cosas distintas; algunos risas, otros llantos, pero todos a su manera. Y al final me formo yo, "gracias" a ellos, a los recuerdos y a los miedos que me han dejado.
A lo mejor me equivoco y quizá nadie vuelve a calar en mí como lo hiciste tú, o es que ya empiezo a entender que la gente va y viene de tu vida, que nada pasa por algo, que es imposible que lo bueno se quede para siempre y que lo malo nunca llegue.
Y que lo tuyo no fue odio, sino indiferencia. Si fuese odio todavía seguiría quedando amor.

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